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Diseño residencial
2025

Lagom, del sueco, significa “ni mucho ni poco, justo lo necesario”. Es una filosofía que celebra el equilibrio, la mesura y la armonía, y que en este proyecto se convirtió en el eje rector de cada decisión de diseño. No se buscó lo exuberante ni lo mínimo por sí mismo, sino lo esencial: aquello que aporta valor, calma y belleza sin excesos.

Bajo este concepto se desarrolló el rediseño integral de la vivienda, trabajando tanto las zonas sociales como las privadas. La propuesta se tradujo en interiores sobrios pero acogedores, donde cada elemento cumple una función clara, combinando la proporción del lenguaje neoclásico con la luz, la naturalidad y la funcionalidad propias del estilo escandinavo.

En las áreas sociales se aumentó la capacidad de los espacios existentes, reforzando la sensación de comodidad y bienvenida. Se buscó que cada ambiente invitara a la convivencia sin perder orden ni serenidad, manteniendo siempre el equilibrio visual y funcional que caracteriza al concepto Lagom.

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Debido a que el ejercicio y el ciclismo forman parte esencial del estilo de vida de la familia, se definieron áreas específicas para cada integrante, adaptando distintos espacios para estas actividades. Al mismo tiempo, se recuperaron zonas que antes eran consideradas espacios residuales, transformándolas en áreas útiles que hoy aportan valor real a la dinámica cotidiana del hogar.

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En algunos cuartos se conservaron los muebles existentes, renovándolos únicamente mediante cambios de materiales y acabados, reforzando así la idea de aprovechar lo que ya funciona y actualizarlo con intención. En las zonas privadas se rediseñaron baños y closets, adaptándolos a las nuevas necesidades de la familia y garantizando su funcionalidad a largo plazo.

El proyecto abarcó ambas plantas de la casa e incluyó la selección de nuevos pisos y la incorporación de muros con tapiz, no solo como recurso estético, sino también como una estrategia de protección y durabilidad. Se mantuvieron elementos originales de gran valor, como el ladrillo, integrándolos de manera armónica a la nueva propuesta.

Se crearon ambientes que, aunque comparten una misma atmósfera, funcionan de manera independiente, delimitando cada zona sin perder continuidad espacial. En coherencia con la filosofía Lagom, se evitó la sobrecarga decorativa, privilegiando únicamente los elementos necesarios para el desarrollo de las actividades diarias.

El resultado es una casa equilibrada, funcional y serena, donde cada espacio responde a una necesidad real y donde el diseño se convierte en una forma de habitar más consciente, simple y en armonía.

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